domingo 14 de noviembre de 2010

EL ORIGEN DE MI GRAN PASIÓN

Desde donde mi recuerdo alcanza siempre he soñado con ver el mundo desde el cielo. Cerraba los ojos y sentía como planeaba sobre las copas de los árboles. Mis brazos eran frágiles alas y mi cuerpo flotaba desafiando la gravedad. Tenía  11 años cuando, con la ayuda de mi primo manolo ( mi otro hermano) construimos una imitación de ala delta. Cuatro troncos secos de adelfa y unos pocos metros cuadrados de plástico de embalar.... y una pequeño desnivel de  8 metros: la tibia partida y un hombro luxado.La juventud repleta de experiencias seudovoladoras: puenting, rappel... para descubrir el parapente de lejos: algunas inscripciones a cursos en el Valle de Abdelajis a finales de los  80  y curso de ULM que nunca acabé. Eran los finales de los 90 cuando me quedé maravillado al contemplar por primera vez un paramotor. ¡ Eso era lo que yo quería ¡ . Su simpleza, su versatilidad, su maniobrabilidad...Contemplaba como el piloto flotaba literalmente volando con viento moderado y posándose suavemente ,para, de un pequeño impulso.volver a la tercera dimensión. ¡ esa era la sensación que siempre había buscado¡. Busqué y encontré rápidamente un lugar donde aprender. En realidad casi lo hice como mi fallido despegue de ala delta: experimentando con un motor alquilado y unas nociones básicas aprendidas en un cursillo demasiado elemental. No obstante, ya lo había descubierto. Ya había visitado el cielo de la manera más ligera y natural posible. Ya estaba envenenado...desde ese día , hace ya más de  10 años, cada vez que he tocado las nubes ha sido especial; cada vez que he visto el mundo desde arriba ha sido especial. 

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